miércoles, 22 de septiembre de 2010

¿Terminará el mundo en 2012?

Se ha popularizado en estos últimos años la idea de que el fin del mundo será en el 2012, y específicamente el 21 de diciembre. Esta idea ha venido agarrando fuerza a tal grado que ya no solamente los fanáticos de estos temas hablan de ella, sino que es común en todo tipo de personas, ya sea por broma, duda o convicción. Es tanta la popularidad del tema, que hasta los canales televisivos de ciencia y cultura hablan de ello constantemente, incluso haciendo series de varios días para cubrirlo; entre ellos: Discovery, National Geographic, History, etc.

¿De dónde surge esta idea?, ¿debe en realidad preocuparnos?, ¿tiene alguna base científica o profética?, ¿dice la Biblia algo al respecto o nos da información para creer o rechazar esta idea?

Por siglos, el hombre ha intentado predecir cuándo será su fin. Se han hecho predicciones una y otra vez, algunas sin mucha popularidad; otras, en cambio, con muchos seguidores y creyentes fieles. Estos son unos pocos ejemplos de algunas de estas predicciones:
  • Año 1000: Hubo gran histeria creyendo que este sería el fin del mundo, por el fin del milenio
  • 1346: La Plaga negra en Europa
  • 1977: Ataque de las abejas asesinas, asociado con Apocalipsis 9:3-12
  • 1998: multiplicado 666 por 3
  • 1999: Predicho por Nostradamus
  • 2000: dividido entre 3 da 666.6666.
  • 2000: El caos de las computadoras, el Y2K
  • 1914, 1918, 1920, 1925, 1941, 1975, 1994: Predicho por los Testigos de Jehová

Como podemos ver, el hombre siempre ha hecho predicciones del fin del mundo y siempre ha fallado. Quizás esta vez, la idea que el mundo termine el 2012 ha adquirido mucha popularidad por el crecimiento de las comunicaciones: la televisión, páginas web, correos electrónicos, etc. Además que los medios hacen converger varias teorías en el mismo año.


La idea del 2012 surge con el calendario maya; los mayas hicieron un calendario que se encuentra dividido en períodos de tiempo llamados B’ak’tunes. Al cumplirse 5125 años el mundo se destruye y regenera y la humanidad vuelve a empezar. Según los mayas, esto ha ocurrido ya varias veces, y la próxima vez será el 21 o 23 de diciembre del año 2012, por lo que el mundo occidental ha interpretado esto como el fin del mundo. Aunque los mayas acertaron increíblemente con fenómenos astrológicos como los eclipses, también predijeron cataclismos que nunca ocurrieron. Sumado a esto, el solsticio de diciembre del 2012 (21 de diciembre) tendrá una particularidad astronómica interesante, y es que al parecer habrá una alineación entre cuerpos celestes, lo que los astrólogos han aprovechado para decir que habrá un cataclismo mundial. Dados estos dos acontecimientos (que no nos aseguran nada en verdad), los medios de comunicación le han sumado las profecías de nostradamus (que jamás dijo nada del 2012 y que han cambiado su año de predicción del fin del mundo varias veces), el Web Bot (algo realmente insólito), un planeta Hercolubus que chocará con la tierra y otras tantas profecías e ideas sin base real para que la tal profecía cobre fuerza, ¿con qué objetivo? No lo se, quizás atraer oyentes, clientes, televidentes, devotos o lo que sea.

Pero ¿qué dice la Biblia al respecto? En Mateo 24:36 dice:

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre

A pesar de este versículo, el hombre insiste una y otra vez en intentar predecir el fin del mundo, a veces hasta con cálculos basados en la Biblia, o sea, que si creemos que pueden haber cálculos ciertos ahí, pero que los versículos que dicen que nadie sabe ni sabrá, esos no los creemos. El colmo es, que incluso los que nos llamamos cristianos dudemos con respecto a estas teorías y abramos la duda a si pudieran ciertas. 1 Tesalonicenses 5:3 dice:

que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

Cuando menos pensemos que puede llegar el fin, éste vendrá. El 2012 ha adquirido mucha popularidad como el fin del mundo, asi que usted puede estar totalmente seguro que ese día no lo será. Además, estudiando el libro de Apocalipsis y Daniel nos damos cuenta que para que el mundo termine, deben suceder algunas cosas que no durarán 2 años que es lo que falta para el 2012.

Como cristianos no nos corresponde intentar adivinar cuándo será el fin del mundo; lo que sí nos corresponde es predicar el evangelio y alcanzar al mayor número para que cuando Dios decida que es tiempo que llegue ese día, muchas personas gocen de una vida eterna con El.

que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 2 Timoteo 4:2

¡A ponernos pilas entonces!

viernes, 30 de julio de 2010

Nadie me dijo (apólogo)

¿Le ha sucedido que algunas personas conocían algo que usted desconocía y nadie le dijo nada al respecto?, déjeme contarle lo que a mí me pasó:

Siempre había creído que Isaac Newton había descubierto que el aire, así como todo lo que está en la Tierra y tiene masa, tiene peso; pero nadie me dijo que hace muchos siglos en un libro llamado Job esto ya había sido escrito (Job 28:25).

Me dijeron que en siglos anteriores creían que la tierra era plana y sostenida por dos grandes elefantes, y que esta teoría fue rechazada cuando Magallanes dio la vuelta a la Tierra; pero nadie me dijo que Job había dicho muchos siglos antes que la Tierra estaba sostenida por nada (Job 26:7) y que Isaías habló del círculo de la Tierra (Isaías 40:22).

Me dijeron que la Biblia era un libro escrito por hombres nada más; pero nadie me dijo que había sido escrito por más de 30 hombres que vivieron en diferentes siglos, que no se contradice ni una vez, y que sus profecías han sido cumplidas a la perfección.

Me dijeron que la Biblia era un libro que había sido traducido muchas veces y que no podía ser confiable ya que debía haber sufrido muchos cambios; pero nadie me dijo que los rollos del mar muerto descubiertos en 1947 comprobaron que las versiones que tenemos hoy en día se apegan al texto original.

Me enseñaron desde pequeño que Dios quería a los niños buenos y a los malos no; pero nadie me dijo que la Biblia decía que todos somos malos (Romanos 3:10-11) y que ninguno era bueno ante los ojos de Dios (Isaías 64:6).

Me dijeron que el cielo era un lugar que solamente podía conseguirse con mucho esfuerzo y con una vida de bondad; pero nadie me dijo que debía ser, no bueno sino perfecto para poder entrar allí (Apocalipsis 21:27). Nadie me dijo que en Efesios 2:8,9 dice que no es por nuestras acciones sino que es un regalo (don) de Dios mediante la fe.

Me dijeron que Jesucristo había muerto por los pecados del mundo; pero nadie me dijo que ese sacrificio limpiaba mis pecados y que con solamente creerlo podía entrar al cielo (Colosenses 2:13-14, Juan 3:16, Romanos 3:28, Juan 6:47).

Me dijeron que nadie podía saber si iba ir al cielo el día que muriera, que era una cosa de esperar y ver; pero nadie me dijo que en 1 Juan 5:13, dice que si podemos saberlo si hemos creído en Jesucristo.

Luego me dijeron que una vez que había creído en El, debía mantenerme haciendo buenas acciones y dejar de hacer cosas malas para poder mantener ese regalo; pero nadie me dijo que Dios decía que mi vida era ETERNA (Juan 6:47), que ya no perdería mi regalo (Juan 5:24) y que nadie me arrebataría de su mano (Juan 10:28).

Como usted puede ver, me dijeron muchas cosas que no eran ciertas y no me dijeron muchas otras que sí eran verdad. Afortunadamente, al igual que usted hoy, yo conocí la verdad; yo he decidido aceptar el regalo de vida eterna que Dios me da y estoy seguro donde iré el día que muera. No me mal entienda, no estoy diciendo que crea en Jesucristo y que no se preocupe de sus acciones; Dios quiere que usted sea bueno, lo que no quiere es que crea que eso le ayudará a obtener la entrada al cielo; las buenas acciones forman parte del plan de Dios para su vida, pero no para su salvación; la única manera de entrar al cielo es a través de Jesús (Juan 14:6). Tome una decisión hoy, mañana podría ser tarde ya.

lunes, 12 de abril de 2010

¡Tengo derecho a reaccionar así!

Ante situaciones difíciles, cansancio o momentos de dolor es normal que reaccionemos de manera incorrecta, ya sea enojándonos, gritando, deprimiéndonos, llorando o sencillamente peleoneros con una actitud defensiva ante un ataque, en algunos casos inexistente, de parte de los demás. La reacción varía de persona a persona, pero independientemente de cuál sea esta, la justificamos por las circunstancias que estamos pasando o que hemos pasado durante el día y demandamos que el resto entienda y hasta apruebe nuestra actitud ya que pensamos que es entendible y tenemos derecho a reaccionar así.

En la mayoría de los casos la gente que nos rodea no tiene la culpa de lo que, según nosotros, ocasiona nuestra mala actitud, ¿te has puesto a pensar en que no es justo que ellos paguen por eso? Y en caso que tuvieran algo de culpa ¿te has puesto a pensar en qué es lo que la Biblia dice? ¿Cómo dice Dios que debiéramos reaccionar? ¿Por qué razones no está bien que yo tenga una mala actitud hacia quien, yo creo, se lo merece?

A lo largo de la Biblia vemos a personas pasando por situaciones realmente complicadas, de las cuales podríamos decir que era justificable en ellos una mala actitud; sin embargo, la actitud que se exalta en estos casos, es la de aquellos hombres que por encima de sus emociones o sentimientos decidieron ser obedientes a Dios y creer que El estaba en control de su situación manteniendo una actitud positiva, amable y de descanso en el Señor. Vemos el caso de José al ser vendido y posteriormente encarcelado injustamente; David al ser perseguido por Saúl aún cuando él había sido elegido rey por Dios; Pablo en la cárcel o persecuciones; Job al perderlo todo; etc. Y quizás el caso más excepcional, el de Jesús quien aún cuando lo iban a crucificar se mantuvo amable y humilde.

Todos pasamos por momentos en que no tenemos ganas de reaccionar bien o en que nos sentimos demasiado cargados por algo, o en que algo nos hace perder la buena actitud; pero ¿crees que eso te da derecho a reaccionar mal? O incluso, ¿crees que los demás están obligados a entenderte y aceptar tu reacción? La Biblia le llama a eso egoísmo. Dice en 1 Corintios 10:24:

Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

Cuando aprendemos a controlar nuestra reacción estamos poniendo primero a Dios y a los demás antes que a nosotros mismos; cuando no lo hacemos, actuamos como si fuéramos el centro del universo y donde todo gira a nuestro alrededor. Y sí, es difícil, pero sí se puede aprender a controlar nuestra reacción. Dice Pablo en Filipenses 4:11:

…pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

Debemos aprender a contentarnos y a descansar en el Señor sabiendo que El está bajo control y que cualquier situación por la que pasamos es para nuestro bien y Dios la ha permitido con un propósito. Dice en Filipenses 4:3-5:

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.

Dios nos manda a que nos regocijemos y que seamos amables con los demás, cualquiera que sea nuestra situación y cualquiera que sea ese alguien. El versículo dice “de todos los hombres”, no solo de los que creemos se lo merecen. Si Jesús siempre está dispuesto a perdonarnos y a recibirnos con los brazos abiertos ¿quiénes somos nosotros para otorgarnos el derecho de tener una mala actitud hacia alguien? Dice en Efesios 4:32:

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Además, si te pones a reflexionar, hay más razones para estar de buena actitud que de mala actitud.

Vamos a luchar con nuestras malas actitudes y reacciones siempre y debemos estar conscientes que Dios es paciente con nosotros; pero debemos estar dispuestos a salir de ella lo más pronto posible. Tampoco debemos juzgar a aquellos que caen frecuentemente en esto, así como Dios no lo hace con nosotros.

Reaccionamos mal y tomamos malas actitudes en ciertas situaciones; es una realidad. Es normal y es común, hay que perdonarlo entendiendo que aunque es aceptable no tenemos ningún derecho a hacerlo y debemos buscar cambiar de actitud.